Goldsmith: tres reglas para transformar al líder

Marshall Goldsmith, coach de liderazgo a nivel mundial, fue uno de los ponentes estrella del 10th Global Peter Drucker Forum, donde participó en la mesa “Technocrat or Humanist. Finding the leadership balance” y compartió tres grandes lecciones de liderazgo.  

Vigencia del pensamiento druckeriano 

Formé parte del Consejo Asesor de la Fundación Peter Drucker durante una década y pude disfrutar de su compañía durante 50 días, algo que resultó una bendición que cambió mi vida. Me gustaría compartir tres frases motivadoras de esa transformación. 

1.- “Pasamos mucho tiempo ayudando a los líderes para que aprendan qué se debe hacer, pero no el suficiente enseñándoles qué no hacer”. 

He tenido la oportunidad de ayudar a muchos CEOs y altos directivos y puedo afirmar que existe una enfermedad tremendamente extendida entre ellos: vencer en exceso. Por encima de todo queremos vencer, ya sea en algo con significado, en algo trivial o en algo que ni siquiera merezca la pena. Siempre queremos vencer. En el juego de la vida, todos somos ganadores; y es muy difícil para los acostumbrados a vencer no intentar seguir haciéndolo.  

Quizá os veáis reflejados en este ejemplo: Has tenido un día muy duro y con presión en el trabajo. Llegas a casa y tu pareja dice que ha tenido un día terrible en la oficina, y tú respondes: “¿Crees que tú has tenido un día malo? Ahora te voy a contar yo lo que he tenido que aguantar”. Somos tan competitivos que incluso tenemos que probar que somos más desgraciados que quienes comparten nuestra vida con nosotros. 

El segundo problema clásico de la gente inteligente y con éxito es querer aportar muchísimo valor. Cuando un joven entusiasta se les acerca con una idea, en vez de decir: “esa es una buena idea”, su tendencia natural es decir: “bueno, no es una mala idea”. El problema es que la calidad de esa idea puede crecer un 5% o bajar un 50% en función de la respuesta que le demos. Resulta tremendamente difícil para las personas brillantes no ir por la vida intentando siempre añadir valor. 

Uno de mis clientes, ya retirado, al que tuve el placer de dar coaching fue Jean-Pierre Garnier, CEO de GSK. Le pregunté qué es lo que había aprendido sobre el liderazgo como directivo de esta gran compañía, y me respondió una cosa que para él había sido una lección muy dura: que sus sugerencias siempre se transformaban en órdenes; ya fuesen inteligentes o estúpidas, terminaban siendo órdenes indefectiblemente. 

Le pregunté también a Garnier qué es lo que más le había servido mientras yo fui su coach. “La lección que me ayudó a ser mejor líder y tener una vida más feliz fue ‘respira profundamente, reflexiona y pregúntate a ti mismo si merece la pena, antes de hablar’”, me contestó. Como CEO, había tenido la disciplina para dar un paso atrás y cuestionarse si sus decisiones merecían la pena, si tenía razón. Me explicó que la mitad de las veces se había dado cuenta de que no era así. 

2.- Peter Drucker me dijo una segunda frase: “El líder del futuro va a gestionar a trabajadores del conocimiento”. Este tipo de empleado es alguien que sabe más sobre lo que está haciendo que tú. 

3.- Su tercera frase fue que “el líder del pasado sabe qué decir y el líder del futuro sabe qué preguntar”. Por lo tanto, si se gestionan personas que tecnológicamente saben mucho más que uno mismo, no se les puede decir qué hacer ni cómo; sino que has de preguntar, escuchar y aprender. 

Alan Mulally, ex CEO de Ford, fue otro de mis grandes alumnos. Según él, “para el gran triunfador individual (individual achiever) todo gira alrededor de él mismo; para el gran líder, todo gira alrededor de los demás”.

 

Adaptación del artículo publicado en la sección “Innovative Knowledge by ESIC”, de la revista Executive Excellence.

Marshall Goldsmith es business educator y executive coach. 

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